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Por más de un mes no se hablará de otra cosa que no sea futbol, los ojos del mundo y sus pantallas no harán más que enfatizar el recorrido caprichoso de un balón y el esfuerzo que hacen los jugadores por introducirlo a una portería.
El júbilo que provocará cada uno de los goles del mundial está acompañado de miles de sueños que pueden traducirse en breves momentos de felicidad y cohesión social, acciones que –de cierta forma- serían un paliativo para las condiciones sociales de inseguridad e inestabilidad financiera de la mayoría de los 32 países que participarán en Sudáfrica.
Pero más allá de lo deportivo lo que mueve y moverá al balón será el factor comercial y el futbol-pantalla que se desplegará para exacerbar y espectacularizar cada uno de los detalles que surjan en torno al llamado “juego del hombre”. El futbol-pantalla es la reconversión del futbol real (el deporte) en un producto televisivo que dado las características del medio expone e impone más patrones visuales que los generados por le juego; por tanto, lo que vemos en la televisión más que futbol –como tal- es un producto generado para el consumo por TV.
Por eso nuestras televisoras se disputarán cada pedazo del terreno de juego porque todo se traduciría en rating y éste a su vez en ganancias; por ejemplo, un comercial de televisión, en una temporada regular, en horario promedio y por un tiempo estimado de 20 segundos, puede costar entre 250 y 400 mil pesos, ahora imagínese lo que costará una inserción en el partido inaugural que se disputará entre México y Sudáfrica el próximo 11 de junio.
Se estima que la audiencia televisiva global de Sudáfrica 2010 sea mayor que los 26 mil 29 millones de personas que vieron el mundial de Alemania 2006
La derrama económica generada por el futbol-pantalla poco o nada ayudará a solventar las grandes carencias económicas del país africano, pues a decir del estudio “Gol a favor o en contra: Cuando los deportes ayudan a la economía a anotar”, realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), sólo se recupera el 12.5% del total de los gastos; esto se traduce en que nunca ha sido redituable para los países sede la organización de eventos deportivos (mundiales u olimpiadas) debido a que se generan más costos en inversión y construcción que lo recuperado en entradas o patrocinadores.
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Aunque de acuerdo al Comité organizador del y al propio presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, el primer mundial a celebrarse en África tendrá una ganancia estimada de 3.500 millones de dólares, convirtiéndose así en el evento más rentable en la historia del fútbol.
Lo que se contrapone a lo señalado por el FMI, pues para los estadistas económicos el mundial en un breve plazo sí podrá generar esas ganancias, pero la problemática vendrá después cuando esos estadios se vuelvan “elefantes blancos” o cuando “la desviación de fondos gubernamentales” realizada en apoyo para el mundial afecte directamente a proyectos sociales de educación y salud.
¡Pero eso no importa si el futbol hace feliz a todos durante 90 minutos! ¡Al carajo los problemas sociales, el narco y la inseguridad si la selección nos dará momentos de satisfacción que nos hará olvidarnos de todo! ¡Qué más da la espectacularidad y mercantilismo generado por el futbol-pantalla si lo que queremos es ver y consumir goles!
El mundo será un balón, pero también una pantalla, pues como dijera el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga, “El mundo no es redondo o cuadrado sino rectangular como las pantallas”, mismas que durante un mes captarán la atención de millones de personas que igualmente esperan ver que su equipo anote un gol en una portería que casualmente también es rectangular.
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